martes, 1 de abril de 2008

EL CORAZÓN

El corazón es un órgano muscular con forma de pera hueca que está situado entre los pulmones en el centro del tórax, bombea sangre a todo el cuerpo, suministrando oxígeno y nutrientes a las células. Está unido al esternón por un tipo de tejido conectivo especial denominado ligamentos. La punta (el extremo obtuso del borde inferior del corazón) está situada sobre el diafragma, apuntando hacia la izquierda. La punta vibra con cada latido del corazón. Esto es lo que siente al situar la mano en el corazón.

La sangre podría desplazarse a través de los vasos sanguíneos por la acción de la fuerza de gravedad; sin embargo, esta fuerza no es suficiente; en muchas partes de su trayecto debe moverse en dirección contraria y se hace necesaria una fuerza o presión que la impulse y garantice su movimiento.

El corazón tiene el tamaño de un puño..

El corazón se puede comparar con un trabajador incansable, que día y noche bombea el líquido que nos mantiene vivos: la sangre. Se calcula que el corazón late a un promedio de 70 veces por minuto en estado de reposo. Tiene forma de pera, mide 12,5 centímetros de longitud y pesa aproximadamente 450 gramos. Este poderosísimo órgano se encuentra situado en el interior del tórax, entre ambos pulmones.

Corazón en desarrollo

Debido a la necesidad del organismo de contar con un suministro de oxígeno y nutrientes, el corazón y los principales vasos sanguíneos se forman mucho antes que otros órganos.

Comienza a desarrollarse como dos tubitos, los que transcurridos tres semanas desde la concepción, comienzan a fusionarse.

A la cuarta semana de embarazo es una pequeña bolsa de más o menos un milímetro que ya ha comenzado a latir.



Organización y estructura interna del corazón:

El corazón está formado por tres capas de tejidos, que de afuera hacia dentro son:

Pericardio
Miocardio
Endocardio
Músculo vital

El corazón está formado por un músculo llamado miocardio, el que a su vez está recubierto en su interior por el endocardio y en su cara externa por el pericardio.

La capa más interna o endocardio, es una delgada capa de células lisas y planas. El miocardio, es una capa de fibras musculares, donde reside la capacidad contráctil. Finalmente está el pericardio, que reviste al corazón
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El corazón posee cuatro cavidades:

1.    Dos superiores, llamadas aurículas (derecha – izquierda), estas tienen paredes delgadas y reciben la sangre de las venas.

2.    Dos inferiores, llamados ventrículos (derecho – izquierdo), estos tienes paredes gruesas y expulsan la sangre del corazón hacia las arterias.

Las cavidades ubicadas a la derecha, se encuentran separadas de la izquierda por tres tipos de tabiques:

el interauricular, que divide las aurículas
el interventricular, que divide los ventrículos, y el auriculoventricular, que separa las aurículas de los ventrículos.

El corazón posee además, válvulas que regulan el paso de la sangre entre las aurículas y los ventrículos llamadas válvulas auriculo – ventriculares izquierda y derecha.

La aurícula derecha comunica con el ventrículo derecho por un orificio llamado auriculoventricular derecho. En los bordes de este agujero se sitúa la válvula tricúspide, llamada así porque la constituyen tres membranas.

La aurícula izquierda hace lo mismo con el ventrículo izquierdo a través del orificio auriculoventricular izquierdo, en cuyos contornos se encuentra la válvula mitral o bicúspide, llamada así porque la forman dos membranas. Dada su semejanza con la mitra de un obispo.

 Existen también las válvulas semilunares o sigmoídeas, que comunican los ventrículos con la arteria pulmonar, si se trata del ventrículo derecho y la arteria aorta si se trata del ventrículo izquierdo. Se llaman así por su forma de media luna.

Estas válvulas son sumamente importantes, por cuanto dejan pasar la sangre desde las aurículas hacia los ventrículos, pero impiden el paso en sentido contrario.

Otras dos válvulas, denominadas pulmonar y aórtica, evitan que la sangre que está en las arterias refluya hacia los ventrículos.
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Cuando se fallece nuestros órganos pueden ser donados porque el corazón sigue latiendo. Para evitar su deterioro, se lo deja a bajas temperaturas y así disminuir su actividad

¿ Cómo se alimenta el corazón?

Pareciera ser que al corazón sólo le preocupa trabajar para alimentar a nuestro organismo; pero muchas veces nos preguntamos: ¿quién nutre al corazón para que luego nos nutra a nosotros? La verdad es que el corazón recibe el aporte sanguíneo a través de dos arterias denominadas coronarias, derecha e izquierda. Ambas salen de la aorta, la gran arteria que recibe la sangre del ventrículo izquierdo, casi inmediatamente después de las válvulas aórticas.

Las arterias coronarias no están aisladas entre sí; cada una de ellas es responsable de suministrar sangre a un área cardíaca, en un complejo de ramificaciones que constituyen una red de vasos de menor calibre unidos los unos con los otros.

Cavidad Cardiaca
Luego, por un proceso de repetidas divisiones, las arterias más pequeñas van disminuyendo de calibre hasta convertirse en capilares que se hallan distribuidos por toda la masa del corazón, en contacto íntimo con el miocardio.

Es aquí donde sus finas paredes permiten el paso del oxígeno y los nutrientes, además de recoger anhídrido carbónico, ácido láctico y otros productos de desecho desde las células cardíacas. Los capilares se reúnen nuevamente en vasos de mayor diámetro, hasta formar las venas coronarias que drenan la sangre en la aurícula derecha. Se estima que aproximadamente una vigésima parte de la sangre que bombea el corazón sirve para su propio mantenimiento.
Marcapasos: ritmo artificial

El marcapasos cardíaco es un aparato que estimula artificialmente el corazón cuando este presenta alteraciones en su ritmo. Por lo general se implanta bajo la piel, y los modelos más sencillos funcionan a una frecuencia preestablecida de 70 latidos por minuto. Existen otros que son capaces de detectar los impulsos naturales del nodo sinusal y transmitirlos a los ventrículos.

Bancos de sangre

Los bancos de sangre son depósitos que se mantienen en hospitales y clínicas para ser utilizados en caso que una persona lo requiera. Anualmente se utilizan millones de litros de sangre para transfusiones, debido a que el organismo no puede fabricar sangre con la suficiente rapidez como para mantener la presión sanguínea después de un accidente severo o una hemorragia grave.

Un motor a toda marcha

De seguro has experimentado muchas veces la sensación de que el corazón “se te sale por la boca”. Cuando, por ejemplo, realizas una actividad física intensa, se produce un aumento en la demanda de oxígeno, y como éste se transporta en la sangre, el corazón debe bombear más rápidamente para mantener a los músculos con el suministro sanguíneo adecuado. El ritmo cardíaco sólo se restablece cuando la actividad cesa o va disminuyendo en intensidad.


VER: Ciclo Cardíaco




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